Atenas, Grecia (2da. parte)

Resulto que el jueves 13 de marzo nos levantamos tardisimo porque Ioannis se habia ido a su trabajo y no hubo nadie que nos despertase. Como el dia estaba medio nublado nos fuimos a caminar por la costanera de Voula, nuestro centro-base, a 15 kms. del centro de Atenas. Anduvimos por entre playitas medio sucias y descuidadas, que mucha gente usa como guarderia para sus veleritos mediterraneos. Hacia bastante calor y se podia andar en remera, toda una novedad en comparacion con el crudo frio que habiamos padecido hasta ese entonces. Justo yo tenia puesta mi remera del Real Madrid y el dia anterior creo, habia perdido con la Roma de Italia por la Champions League. Parecia ser que habia un grupito de italianos caminando por la misma calle centrica por la cual ibamos nosotros y me gritaban cosas, supongo, gastandome, como si yo fuera un fanatico del club merengue. A la tercera que me grita voy y le digo, en castellano, que yo soy argentino y de Boca y que no me afectaba mucho la suerte del Madrid, solo usaba su remera por simpatia... y que de paso a ver cuando la Roma ganaba una Champions. Hubo un silenzio stampa vergonzoso por parte del chico de la Peninsula. Volvimos a la casa a comer algo que nos habiamos comprado en un super bastante caro de por ahi. A la tarde cazamos una pelota de futbol que picaba bien y nos fuimos a jugar al basquet a la canchita municipal, que a su vez formaba parte de un colegio primario. Por suerte estaba vacia asi que aprovechamos y jugamos unos buenos veintiunos. Despues la vuelta y el suceso del viaje: la afeitada, luego de casi 3 meses de barba. La cena tranquilita coronada con un mate con Ioannis que volvio tardisimo.
El viernes 14 era nuestro ultimo dia completo en Atenas. Para celebrarlo por todo lo alto nos fuimos con Ioannis a desayunar a un Everest, yo me clave un croissant de chocolate y una Coca Zero para equilibrar. No recuerdo que comio el resto, seguro que cosas mas feas porque nada supera al croissant de chocolate del Everest. Luego nos fuimos nuevamente al puerto de Castella pero terminamos en una confiteria de Pireus, con una vista maravillosa de los acantilados que dan a las bahias portuarias en esa zona de la capital. Nos sacamos varias fotos con el Mediterraneo turquesa de fondo. Luego nos dejo Ioannis en una avenida bastante transitada para que volvamos a repasar el centro de Atenas. Estuvimos en las inmediaciones de la Acropolis nuevamente recorriendo Monastiriki, la peatonal, Plaka, la plaza Syntagma. Nos conectamos a Internet gratuitamente en el negocio de electronica que ofrecia ese servicio por 20 minutos. Pasando por unos de los restoranes que dan a la Acropolis vimos como un pibe trataba de arrebatarse una cartera de una clienta del local y era detenido violentamente por uno de los mozos. Luego nos fuimos lentamente hacia la parada del tram en la plaza principal para volver a Voula (1 hora de viaje) Nos faltaron fuerzas para tomar el metro e ir a visitar el Estadio Olimpico, en fin, cosas de las que uno despues se arrepiente, pero al ver tantas cosas en poco tiempo se pierde la perspectiva de vez en cuando. Al volver me agarraron ganas de un croissant de chocolate y nos fuimos a una panaderia que quedaba cerca de la casa, pero no lograbamos embocarle al camino y me dio panico que cerrara. Finalmente, gracias a Gaby que logro recordar, llegamos, pero no quedaba de la que a mi me gustaba, sino de otra, igualmente rica. A la noche fuimos a cenar con el primo de Ioannis a un restoran de pitas, especie de "kebap" griego, aunque yo fui el unico que comio de eso.
Sabado 15 de marzo, dia de la despedida griega. Amanecimos casi sobre el mediodia. Como de costumbre fuimos con Ioannis al Everest, esta vez a almorzar unos sandwiches. Pedi uno de queso Filadelfia y jamon crudo y me pusieron un cucharon de un tamaño equivalente a un pote chico de Mendicrim, una locura total. Despues de ese espeluznante almuerzo volvimos caminando hasta el auto mientras observabamos que tan preocupante se iba poniendo el asunto del paro de recolectores de basura atenienses. Gaby queria despedirse del frappe griego asi que nos fuimos a un cafe de por ahi, donde nos ubicamos en unas sillas al aire libre, que placer: sol a pleno, calorcito y vista al mar... el unico lugar de Europa donde pudimos andar asi nomas en remerita. Como no me gusta el cafe, deguste una soda local con hielo. Luego hicimos algunas compras necesarias para recaudar afecto familiar, para lo cual utilizamos los bajos precios de un Lidl. Y ya de a poco se fue haciendo la hora de irnos para el aeropuerto internacional Elfterios Venizelos de Atenas. Ioannis nos llevo en su auto, mientras nos contaba que tanto odia a los macedonios por ponerse "Macedonia" como nombre a su pais. Yo mientras me encargaba de pincharlo diciendo que me gustaria ir un dia a Chipre y que Estambul es Estambul o Istanbul pero que de ninguna manera Constantinopla, como de dice en griego. Nos despedimos afectuosamente agradeciendole todo lo que hizo por nosotros en esos dias. Ya en el aeropuerto tuvimos tiempo de usar las terminales gratuitas de acceso a Internet, algo inedito en un aeropuerto donde todo sale carisimo. En un exceso innecesario, cenamos en un local de bolleria local, unas especies de medialunas exquisitas. Nos quedamos mirando negocios y cosas y de repente se hizo tardisimo y resulta que casi perdemos el vuelo, llegamos sobre la hora, los ultimos... no se realmente que nos paso. Ademas, en el control de seguridad, se pusieron estrictos y no me dejaron pasar el liquido grande de las lentes de contacto, lo cual me obligaba a permanecer mas de una semana con lo que tenia acumulado en el estuche, casi me pongo a llorar, nos habian dejado pasar siempre... A las 20:40 hs depego el avioncito de Easyjet que demoro unas 4 hs en llegar al aeropuerto de Londres Luton en medio de un diluvio universal, una forma clasica de llegar a Londres, donde llueve 300 de 365 dias al año. El miedo que pase mirando por la ventanilla es indescriptible, pero aterrizamos a salvo. Lo primero que tuvimos que sortear fueron los secos controles migratorios, donde nos preguntaron bastantes cositas, pero salimos a flote con el ingles y pasamos tranqui. Eran las 22:30 hs (2 horas menos que en Grecia) y, luego de buscar las mochilas, nos dispusimos a ubicarnos en un rinconcito del aeropuerto de Luton para pasar la noche. Resulto que mucha gente tenia la misma feliz idea, por lo que pronto el aeropuerto se convirtio en una especie de camping, colchones inflables y esterillas incluidos. El suelo estaba frio... mucho muy frio.