
El viaje de Varsovia a
Cracovia no tuvo nada significativo para destacar, unicamente la activa presencia de un borracho que entraba y salia del baño constantemente. Al llegar a la estacion central de Krakau (
Krakow Glowny) nos dispusimos a sacar los futuros tickets que necesitabamos. Uno para ir el dia siguiente a la pequeña localidad de
Oświęcim, a 40 kms. y completamente intra

scendente si no fuera porque en ella se encuentran l

os campos de concentracion mas famosos de la epoca nazi (
Auschwitz y Birkenau) El otro para partir de Cracovia el dia 9 de febrero a la noche en direccion a Alemania, a la primera localidad luego de pasar la frontera, la ciudad de
Görlitz. Para ello debimos emplear una vez mas la tecnica de anotar en un papelito el destino, fecha y hora deseada y confiar en los dotes de deduccion de la monolingüe empleada de turno. Para Oświęcim costaba 22 Zt. (poco mas de €6) cada uno, ida y vuelta. El boleto a Görlitz costaba 64 Zt. (€18) cada uno e incluia una escala en la ciudad de
Wroclaw entre las 3 y las 5.16 de la mañana. Conseguimos ambos boletos y salimos de la estacion.
Cracovia es una ciudad muy chiquitita, al salir hay un pasaje subterraneo que conecta la estacion con la entrada al Planty. Esto vendria a ser como una "libustrina gigantante" que rodea al
casco antiguo de Cracovia. La calle Florianska es la principal, conectando el Barbican con la Plaz

a Central o Market Square. Al sur del nucleo urbano

se encuentra el Castillo Wawel y mas al sur todavia, el barrio judio de Kazimierz. Nos rebotaron en 2 hostels y recien pudimos ubicarnos en el
Atlantis, que costaba 31,60 Zt. (casi €9) por persona por noche, sin desayuno pero con acceso gratuito a la unica pc que habitaba la humilde recepcion. Bastante aspero el lugar, un edificio frio y antiguo, algo alejado del centro pero tampoco tanto, unas 10 cuadritas. Ese dia recorrimos un ratito la plaza central, donde esta el
mercado antiguo color amarillento justo en el medio. Tambien esta alli la famosa iglesia de Santa Maria, con sus 2 torres diferentes, supuestamente porque 2 hermanos construyeron una cada una e iban rivalizando para ver cual salia mejor y bueno, las hicieron diferentes y no simetricas. Enseguida oscurecio, pero encontramos un Tesco enorme en la estacion donde nos aprovisionamos para los siguientes 3 dias. Volvimos al hostel para bañarnos e ir a dormir, pero terminamos charlando con una española que recien llegaba y un ingles que nos presto su guia
Lonely Planet de Europa.

El 8 de febrero amanecio nubladisimo, justo el mejor clima para visitar los campos de Auschwitz, uno de los tantos
campos diseminados por toda Europa donde el regimen nazi encerraba a personas de etnia judia de diversas nacionalidades para hacerlos trabajar forzosamente, experimentar cientificamente con ellos y, en su gran mayoria, exterminarlos, durante el triste fenomeno conocido como
Holocausto. Caminamos hasta la estacion y nos tomamos el rustiquisimo tren que nos llevaria a Oświęcim, tardando hora y media en completar el recorrido. Los vagones crujian a cada movimiento y parecia que fueran a desarmarse. Las puerta

s golpeaban con gran

ruido en cada estacion al cerrarse. Y encima no habia nadie, ibamos practicamente solos. Bastante tetrico. Llegamos y entramos a caminar guiandonos solo por la intuicion. Enseguida encontramos un grupito de gente que iba caminando unos 100 metros por delante nuestro. Los seguimos y nos guiaron hasta la puerta del campo mas pequeño (con su barrera y la frase forjada en hierro de "Arbeit macht frei" o "el trabajo los hara libres") y ahora museo,
Auschwitz. Ese era el centro administrativo de todo el complejo gigantesco que se dividia en Auschwitz I, Auschwitz II (Birkenau, el campo gigantesco de exterminio y Auschwitz III, campo de trabajo. Por supuesto no hay coste de entrada, ya que el mantenimiento del museo y las ruinas de los campos son financiados por el gobierno aleman y ONG's. En el museo hay muchas salas con fotos, recortes de periodicos, representaciones de la vida de los prisioneros en ese lugar. Luego recorrimos los edificios donde habia muestras de objetos encontrados, toneladas de cabellos de los prisioneros y las fotos de todos y cada uno de ellos. Tambien hay varias placas de documentacion de tipos de castigos o de detenciones por mala conducta. Se exhibe un video, pero no lo vimos. Todo el campo esta rodeado por una alambrada inexpugnable, en su mo

mento electrificada. Sali

mos de ese antro de horror y caminamos los 3 kms. que lo separan del campo de exterminio de Birkenau, siguiendo la via ferrea. Birkenau no es mas que un simple edificio de entrada, luego una via de tren que llega hasta el fondo de un gigantesco campo, donde estaban las camaras de gas y a los costados de la via, barracas, donde se mantenia cautivos a los prisioneros que no se exterminaban inmediatamente. La gran mayoria de ellos simplemente eran bajados del tren, despojados de sus ropas, metidos en las camaras donde se liberaba el gas letal
Zyklon B y luego se procedia a la quema de los cuerpos, no sin antes arrancarle cualquier objeto de oro que poseyeran los cuerpos. Para engañarlos se les decia que tenian que "ducharse" para una desinfeccion general. Todo bastante parecido a la representacion que se hace en la pelicula
La Vida es Bella. Las camaras de gas estan demolidas, en un intento de los nazis por ocultar sus procedimientos cuando vieron que se les venia la noche. Por todos lados hay carteles con fotos de la epoca, mostrando hordas de gente descendiendo de los infames trenes de la muerte. Luego de ver todo eso ni ganas nos quedo de ver como eran las barracas donde se mantenia cautivos a los hombres a los que aun les quedaba algo de fuerza, por lo que se decidia no matarlos para utilizarlos como mano de obra hasta agotar sus energias. Retomamos el camino hasta la estacion de Oświęcim parando antes en un
Lidl, donde compramos morfi para hacernos unos sanguchitos. En toda esa zona habia un eterno olor a quemado, como si todavia funcionaran los hornos nazis y el olor no fuera a irse jamas. Realmente un lugar horrible pero necesario de visitar. Mientras volviamos a Cracovia en el tren se hizo de noche, por lo que nada mas hicimos ese dia.

El 9 de febrero nos tocaba recorrer el casco medieval de la ciudad. Arrancamos con la colina del castillo de Wawel, al cual no entramos. Al lado del mismo se encuentran las catedrales de San Wenceslao y San Estanislao, formando una trilogia preciosa de construcciones. Descendimos y encaramos para la Plaza principal, ingresando a la iglesia de Santa Maria. A cada hora, desde lo alto de la torre izquierda de la iglesia, se asoma un
trompetista que hace sonar su instrumento repetidas veces para l

uego saludar al publico. Estuvimos un largo rato mirando l

a vida pasar desde un banco de la plaza, es gigantesca. Luego almorzamos en un Mc. Donald's, mientras esperabamos que se cargasen las pilas de la camara. Despues estuvimos largo rato caminando ida y vuelta por la calle Florianska, peatonal y centro comercial a la vez. Luego de la caida del sol nos fuimos para la estacion a comprar algo de pan para completar los viveres para pasar la noche y quemamos el resto del tiempo hasta que viniese el tren buscando moneditas por los suelos de un shopping. A las 21.53 llego el tren. Subimos y nos acostamos en un compartimiento cualquiera. Era bastante mugroso, pero dormimos hasta las 2 am, cuando paso el chancho a picar el boleto. Durante la noche mucha gente intento entrar a nuestra cabinita, pero al vernos acostados ocupando todos los espacios se iba. A las 3 de la mañana llegamos a Wroclaw. La sensacion termica al salir del tren calentito era de -50ºC. Terrible frio, todo oscuro y mas de 2 hs. y cuarto de espera por delante... Nos fuimos para el
hall de la estacion. Parecia una pelicula de terror, de esas de zombies. Muchisima gente, la mayoria borrachos o en visperas de. Algunos policias, repartiendo palos cada tanto. Volaban botellas y copas, vidrios en el suelo. Gente tirada durmiendo en cualquier parte. No

s sentamos en unas escaleritas mientras temblabamos de frio y

esperamos. Se hizo realmente eterno. 5 y 10 vino el tren que nos iba a llevar hasta la frontera con Alemania. Para describir el nivel de aspereza, solo digo que el tren a Auschwitz no tenia nada que envidiarle. Una mugre total, un ruido increible hacia. Igualmente nos acostamos y nos dormimos en nuestro compartimiento, siendo desperados por el inspector de boletos ¡2 veces! y luego por los de migraciones polacos. Estuvieron un buen rato cuchicheando entre ellos cuando les mostramos el pasaporte argentino. Se fueron, al rato volvieron y despertaron a Gaby de mala forma. Les hago un gesto como para que se tranquilicen y le patean suvemente un pie a Gaby mientras en aleman nos dicen que nos se pueden apoyar los pies en los asientos. Despues se van y vienen los oficiales alemanes, unos dulces en comparacion con los polacos. Finalmente llegamos a la ultima estacion polaca,
Zgorzelec, para luego cruzar el puente que conecta con Görlitz. Luego de esa larga noche eterna ver los carteles en aleman y la infraestructura promedio de la estacion alemana de la
Deutsche Bahn fue para nosotros como llegar al paraiso. Era 10 de febrero y reingresabamos a territorio germano.
