El 30 de diciembre de 2008 a las 7 de la mañana paso a buscarnos por el Crowne Plaza una furgoneta enviada por la gente de LAN a nosotros dos y a un japonesito con el que compartiamos hotel hacia dos dias. Antes, por supuesto, nos habiamos despedido con todos los honores del desayuno buffet que ya nunca jamas nos acompañaria. El vuelo despego a horario, luego de una inconclusa amenaza de demora que al final no fue tal. Nos toco un avion bastante choto, el Boeing 767 en si es una belleza, pero aun no tenia instalados los sis
temas de juegos y peliculas en la pantall
a que luego si disfrutariamos en el vuelo de vuelta. Tardamos poco mas de 5 horas en llegar a la Isla de Pascua. Descendimos por la escalerilla del avion y atravesamos la pista hasta el hall del infimo aeropuerto internacional de Mataveri. Alli recogimos nuestros bartulos que reposaban en el counter de LAN desde el dia 28, cuando volaron solitos hacia alli. En el hall del aeropuerto hay muchisimos mostradores a cargo de isleños nativos que regentan la unica forma de alojamiento existente en la isla: Guest Houses. Cada uno tiene su tarifario y sus mas o menos comodidades, pero lo que domina la escena es la cordialidad con la que se regatea. Casi que te da pena pedir una rebaja. Encontramos despues de un fallido intento un bungalow para nosotros 2 con baño privado y cocina compartida a 15.000 CLP la noche (unos 22 dolares) entre los dos. Nada mal, para ser la Isla de Pascua, creo yo. La simpatica dueña, Pina, pedia 20 lucas, pero se lo bajamos en 5000 porque le dijim
os que nos quedabamos 5 noches, parece ser que la gente se queda 2 o 3 noches no
mas, aunque tambien te encontras con locos que estan hace 2 meses en una isla de 20 kms por 5. El precio incluia los traslados desde el aeropuerto, aunque casi que ni hace falta, ya que Mataveri queda en la misma ciudad, digamos, a 500 mts. de la avenida principal. Nos instalamos en el bungalow, construido en un bloque de 5 con una cocina comunal para todos, con una vajilla aceptable y disponibilidad de te o cafe a discrecion. Lo raro es que no tiene nombre... pero bueno, es "lo de Pina". Ah, a Gaby le regalaron un collar de una planta rara que se llamaba Ti. De camino a los bungalows Pina, su madre y su hijo chiquito nos iban señalando lo mas importante de Hanga Roa, el unico nucleo urbano en la isla: el banco, algun que otro restaurant, la iglesia, la playita urbana de Pea y el supermercado. Nos instalamos rapidamente y salimos a ver que se cocia en el pueblo. Hacia bastante calor.
La Isla de Pascua aun pertenece a Chile, pero esta catalogada como "territorio especial" es decir que esta a mitad de camino de lograr ser independiente, aunque no me queda del todo claro de que van a vivir si pasa eso. Hay 2 fracuencias por dia entre Santiago y Hanga Roa, la capital y unico pueblo en toda la isla. Uno de esos vuelos continua hasta Tahiti, en la Polinesia Francesa, distante 4000 kms. de la isla. Pascua tiene 3800 habitantes fijos pero una gran cantidad de turistas que pasan por ella regularmente durante todo el año. El mes mas concurrido es febrero, durante el cual se celebra un festival llamado Tapati. Los alimentos
llegan diariamente a Hanga Roa
via LAN a la mañana, por locual luego de descargarlos y acomodarlos en las gondolas, el unico supermercado en la isla, Kai Nene, abre a las 16 hs. Los precios del super, asi como de los muchos restoranes desperdigados por el pueblo, son elevados, debido a que como se menciona antes deben ser traidos de "tierra firme" con su consecuente costo de transporte. Hay de todo un poco, pero no se derrocha lujo. Lo maximo puede ser un restoran de pescados o mariscos finos. Tambien hay un par de puestitos callejeros que venden panchos, empanadas o sandwichs, que no son tan caros. Nosotros, como recien se iniciaba el viaje y teniamos que ir viendo como venia la mano, comimos solo de supermercado, ademas nos habiamos llevado algo desde Santiago. Los alojamientos consisten en cabañas o casas de huespedes unicamente, no hay cadenas hoteleras ni edificaciones de mas de un piso, y el mayor o menor lujo determina el precio de la noche. Tambien hay un camping, para los del fondo de la piramide social. Todos estan ubicados en Hanga Roa
, una ciudad de aprox. 10 manzanas.
Las grandes estrellas de la isla son los "muñecos" de piedra conocidos como Moais. Hay 887 y estan desperdigados por toda la isla, pero en su mayoria se concentran en plataformas llamadas Ahus y todos provienen de una cantera ubicada cerca del extremo noreste de la isla llamada Rano Raraku. Ademas de los moais, hay cuevas, un par de playas de postal, un crater enorme, petroglifos y posibilidad de cabalgatas hacia el punto mas alto y panoramico de la isla. Esta tiene forma de triangulo rectangulo, con un volcan extinto en cada vertice del triangulo, lo que dio origen a la isla. Hay 2 rutas pavimentadas, una que bordea todo a lo largo la costa Este y otra que atraviesa la isla por el medio y comunica Hanga Roa con las playas de Anakena y Ovahe. El resto de las rutas son de tierra o incluso simples senderos. La isla de puede recorrer en bicicleta, en ciclomotor, en auto o 4x4 alquilada o en taxi. Nosotros usamos unicamente la bici e incluso nos animamos a meter una vuelta enorme a pie, pero bueno... no se si es la mejor opcion ir a pata. No existe la inseguridad en la isla y el idioma oficial es el español aunque tambien se habla rapa nui, que a proposito es el nativo nombre de la isla.
Bueno como decia ese dia salimos a recorrer Hanga Roa. Lo primero fue ir a la oficinal del SERNATUR donde nos facilitaron informacion basica y un mapita. Luego nos metimos a la diminuta playita de la ciudad llamada Playa Pea, con poca arena y muchas piedras, pero con un hermoso y transparente Oceano Pacifico y repleta de niños locales aprendiendo a barrenar. Luego caminamos un poco y preguntamos precios de alquiler de bicicletas. Nos quedamos con las del camping, que estan un poquito hechas mierda pero que cuestan solo 7.000 CLP (11 dolares) por persona por dia. Luego volvimos a merendar y por ultimo nos metimos en una laguna natural que queda en la zona entre el cementerio de Hanga Roa y el ahu Tahai, famoso por sus rojizos atardeceres.
El sol ya comenzaba a castigar nuestros cu
eros. El 31 arrancamos tipo 9 am. y nos alquilamos un par de bicis en el camping. Salimos hacia la zona del aeropuerto que es donde arranca la ruta de 18 kms. hasta la playa de Anakena. Se hizo bastante dura porque tenia mas subidas que bajadas y ademas que ninguno de los 2 se habia subido a una bici hacia meses. Lo mejor es que cuando iban 3/4 de camino vimos que arrancaba una bajada espectacular, por lo cual no pedaleamos mas y nos dejamos llevar muertos de felicidad hasta la zona de palmeras que presagiaban el paraiso. Atamos las bicis a una de ellas y nos fuimos a la playa. Anakena tiene forma de media luna: primero vienen las palmeras y el pasto, luego arranca la arena, con un Ahu restaurado al principio, luego viene una segunda tanda de palmeras y el mar. Hay un par de puestitos de venta de bebidas y tentempies, pero nada mas. La playa es una cosa de locos: arena blanca, mar turquesa, transparente y tibio... estuvimos unas 3 hs. y luego anduvimos un km. hacia el este para llegar a la otra playa llamada Ovahe. Esta playa esta rodeada por acantilados lo cual la hace mucho mas oculta a la masa turistica. Es bastante chiquita... ahi dormimos una buena siesta con el ruido de las olas de fondo, golpeando contra las piedras. La vuelta se hizo durisima... todo lo bueno que habia sido esa bajada gloriosa nos cayo por la cabeza ya que tuvimos que subir a pie agarrando las bicis del manubrio unos 3 kms. hasta que recien pudimos arrancar a pedalear. Por suerte era la mayor parte del camino de vuelta en bajada, aunque no tan pronunciada como la famosa de la ida. Llegamos muertos... totalmente, yo no podia sentarme en ningun lado ademas, el asiento de la bici me mato. Era 31 de diciembre asi que hice un breve intento por llamar a mi hermana que cumplia sus 19 años pero no habia nadie en casa. Nos arrastramos a la cocina a cenar algo y nos fuimos a dormir a las 22 hs, por lo cual pasamos de largo el comienzo del 2009. Quiza haya gente que no lo pueda creer, pero el cansancio era extremo.
