De nuevo en Santiago

El dia 4 de enero marcaba nuestra despedida de la preciosa Isla de Pascua. Nos levantamos tardisimo a eso de las 11 de la mañana y perdimos la chance de ir a la misa de domingo en polinesio. Calculamos que mi viejo ya estaria instalado en el hostel de Santiago a la espera de nuestra llegada. Armamos las mochilas y aparecio Pina, la propietaria, para llevarnos en su camioneta al aeropuerto. Nos despedimos y hicimos rapidamente el check-in y el control de seguridad, mucho mas informal aqui que en cualquier otro aeropuerto internacional. Cuando estabamos en los banquitos que dan a la pista sentados esperando que aterrizara el avion que venia desde Tahiti me acuerdo que nos habiamos olvidado los portavalores con toda la plata para todo el viaje en el bungalow debajo de una manta. Me corrio un sudor frio por la espalda mientras me desesperaba casi hasta las lagrimas y le avisaba a Gaby. Sali corriendo del aeropuerto y zarandie a un taxista viejo que estaba en el estacionamiento casi gritandole que me llevara ya mismo a la calle Petero Atamu, donde quedaba nuestro alojamiento. El tipo, pobre, no entendia nada y hacia todo lento. Pero bueno todavia faltaba una hora para que se fuera nuestro avion y eran unas 8 cuadras nomas. Por suerte la puerta estaba abierta y los portavalores en su lugar. Respire aliviado y volvi charlando con el taxista que, la verdad, mucho no cazaba del castellano y encima era medio sordo. Me cobro 2000 CLP por el viaje ida y vuelta pero si me salia 10.000 se los pagaba igual porque nos salvo la vida. Finalmente subimos al avion de LAN para volver a Santiago. Despegamos a las 13 hs. En nuestros asientos de clase economica teniamos pantalla LCD con infinidad de peliculas DVD para elegir con un joystick, ademas de muchisimos juegos como "Quien quiere ser millonario" o el famoso "Tetris". Increible la tecnologia de LAN.
El vuelo ni se sentio asi que ni oportunidad tuve de tener miedo, solo al despegue como siempre. Llegamos a Santiago a las 20:40, adelantando nuestros relojes 2 horas. Aun habia luz. Nos tomamos el bus de Centropuerto hasta la terminal Los Heroes, donde nos esperaba mi papa. Estuvo bueno el reencuentro. Nos conto que a la mañana habia salido en una bici que le dieron en el hostel a pasear por el parque O'Higgins. Caminamos hasta el hostel para instalarnos y quisimos cenar en Mc. Donald's pero ya cerraban. Terminamos comprando empanadas y chaparritas en un kiosco cercano. Nos fuimos a dormir como bebes luego de bajar las fotos en las pc's del hostel.
Al dia siguiente teniamos micro a las 15 hs. rumbo a San Pedro de Atacama desde la Estacion Central. Pero nos levantamos bien temprano para aprovechar el dia. Hicimos una buena caminata hasta el rio Mapocho pasando por la peatonal y la Plaza de Armas. Tambien estuvimos en La Moneda, donde charlamos y nos sacamos fotos con los simpaticos carabineros que la custodiaban. Visitamos muy por encima la muestra de arte de Diego Rivera y Frida Kahlo. Mi papa cambio dolares por pesos chilenos en un shopping. Luego recorrimos un rato los restaurantes del Mercado Central, evitando a los pesados camareros. Tambien hicimos alguna compra de provisiones en el Santa Isabel antes de volver a buscar los bartulos al hostel de Sammy. Nos despedimos del dueño, Charles, y marchamos hacia la Estacion Central. Antes de meternos en ella aproveche para comprarme por tan solo 2000 CLP (3 dolares) unos anteojos de sol semiflogger que hasta Cumbio envidiaria... Habia tanta gente en el hall de la terminal que perdimos a mi viejo, encontrandolo varios minutos mas tarde. El bus de la empresa Turbus llego recien a las 15.30, media hora tarde. Salimos recien a las 16. Nos esperaban 24 horas de viaje, por lo menos, hasta San Pedro de Atacama. Antes de que anocheciera pasamos por el pueblo Los Vilos. Luego pasamos por Coquimbo y La Serena, donde hicimos parada sanitaria. Luego de La Serena cai vencido por el sueño.

Easter Island

El 2009 nos sorprendio a la mañana bien temprano. Desayunamos comoda y tranquilamente en la cocina comunal del complejo de bungalows los cereales que habiamos comprado en el Santa Isabel de Santiago. No hicimos mucho ese dia. Vagueamos bastante en la habitacion antes de animarnos a salir a caminar un rato por Hanga Roa, con nuestros cuerpos doloridos por el esfuerzo del dia anterior. Al mediodia decidimos ir caminando hasta el sudoeste de la Isla, en el mismo vertice de la misma. Alli se encuentra el famoso centro ceremonial de Orongo, de la cultura birdman. Tambien es un sector de petroglifos. En realidad fuimos para ver como era todo desde afuera, ya que la entrada costaba 10 dolares norteamericanos y nos parecia una locura total. De cualquier manera, luego de mas de una hora de caminata finalmente desistimos, ya que el sol pegaba fuertisimo y no habia ganas de seguir asandonos en ese camino interminable. Pasamos por varias posadas y casas de familia donde alojarse de manera super lujosa. Ademas vimos tambien la unica estacion de servicio de la isla, con su correspondiente minimercado, donde nos compramos un par de latitas de gaseosa. Luego paseamos un rato mas por el pueblito antes de retirarnos a nuestra morada a lavar algo de ropa y organizar un poco las visitas del dia siguiente. Cenamos mirando por television como habian sido todos los festejos en Chile y el mundo... en especial el espectaculo de fuegos artificiales en Valparaiso.
El dia 2 amanecio seminublado. El objetivo del dia era llegar hasta el Ahu Akhivi, situado aproximadamente en el centro de la isla, a unos 10 kms. de Hanga Roa, quiza un poco menos. Arrancamos la caminata a eso de las 10 am. alejandonos cada vez mas del casco urbano en subida. Preguntamos a un par de rapanuis si estabamos bien encaminados y nos decian que si, pero mirandonos medio raro porque pensabamos ir caminando y no en algun vehiculo. El camino se hizo durisimo, por senderos llenos de piedras que obligaban a estar atentos para evitar el tropezon. Atravesando paisajes hermosos pero muy agrestes, finalmente llegamos. Habia un par de combis con turistas, pero todo muy tranquilo. Los moais estaban en bastante mal estado, nada que ver con los de la playa Anakena, recientemente restaurados. Volvimos, esta vez bordeando la costa occidental de la isla. El calor pegaba con todo en ese momento y encima teniamos poca agua, nos quedaban unas 3 horas de caminata. Para peor (¿o mejor?) en un segundo se nublo y se largo a llover, primero levemente y luego de forma torrencial. Tuve que guardar la camara y protegerla para que no se moje. Una lluvia tremenda. Cuando estabamos llegando, empapados, a la zona de Hanga Roa, paro y se despejo. Llegamos al ahu mas cercano a la ciudad, Tahai. Sacamos un par de fotos mientras el sol nos secaba la ropa y nos retiramos hacia nuestra morada, exhaustos luego de caminar unas 6 hs. en total.
El dia 3 de enero era nuestro ultimo dia completo en la isla. Desayunamos como siempre en la cocinita y luego partimos hacia el camping de Mihinoa donde siempre alquilabamos las bicicletas. Esta vez nos tocaba un camino mucho mas largo que la primera vez. Bordeamos toda la costa oriental de la isla a lo largo de 20 kms. hasta llegar a la cantera de Rano Raraku, de donde la cultura rapanui saco toda la piedra usada para construir los moais. Hay muchisimos desperdigados alrededor de la cantera, de forma conica. Muchos, a medio terminar, otros completos... Dejamos las bicis en la entrada y estuvimos un buen rato sacandonos fotos con los mismos. Luego continuamos 1 km. mas en bicicleta hasta llegar al ahu mas numeroso de toda la Isla de Pascua: Ahu Tongariki. 15 moais en perfecto estado bajo el sol radiante. Hermosos. Continuamos con la bici por unos 10 kms. mas que se hicieron interminables hasta llegar a Anakena. Por supuesto, ya no teniamos mas agua asi que tuvimos que sucumbir y comprar una botellita de medio litro a 1500 CLP (casi 3 dolares) para no morir. Nos metimos un rato al mar cada uno, pero realmente estabamos tan cansados que el solo pensar en la subida que ibamos a tener que hacer con la bicicleta para volver ya nos deprimia. En la peor hora, a las 4 de la tarde, decidimos volver. Encaramos la subida sabiendo que era la ultima vez que lo haciamos. Fue una locura. Casi a punto de morir de sed llegamos al punto en que ya podiamos empezar a pedalear porque la pendiente no era tan pronunciada. Luego el camino se hacia en bajada y llegamos justito a la estacion de servicio donde repusimos fuerzas con 2 latitas de Coca Cola Light. Esa noche caimos rendidos.